La
Directiva 79/409/CEE, relativa a la conservación
de las aves, conocida como Directiva de Aves, obliga a todos
los Estados miembros de la Unión Europea a clasificar
como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA)
los territorios más adecuados en número y
superficie para la conservación de las especies de
aves incluidas en el Anexo I de dicha Directiva (175 especies).
Dicha Directiva establece el principio de que todas las especies de aves del territorio europeo son patrimonio común y han de ser protegidas a través de una gestión homogénea que conserve sus hábitats. Entre las medidas que establece figura la limitación de las especies que pueden ser cazadas, los métodos de captura y la forma de regular su comercialización.